lunes, 6 de abril de 2020


El BUEN SAMARITANO

DESEMPEÑO:
Reconoce las enseñanzas del Evangelio y de la Iglesia como una respuesta en atención a las necesidades del prójimo y de su entorno.


Introducción

Hemos venido reflexionando el Principio y Fundamento de San Ignacio de Loyola, adaptándolo a la difícil realidad que estamos viviendo actualmente, tratando de descubrir cómo estas indicaciones de San Ignacio pueden aplicarse en la actualidad, teniendo en cuenta el objetivo por el cual fuimos creados “alabar, bendecir y hacer reverencia a Dios”.

La semana pasada analizábamos el mensaje del Padre General Arturo Sosa en relación a la Pandemia del COVID-19, el cual nos recuerda que somos una sola humanidad y que cada ser humano forma parte de la única,  rica e interdependiente humanidad. Además, el Padre General nos recordaba que la superación de esta crisis es posible si nos hacemos conscientes de la importancia de velar por el bien común y asumir cada uno  la responsabilidad que le toca, teniendo presente que somos un solo cuerpo y una sola humanidad.

Ahora en esta sesión vamos  a reflexionar acerca de las enseñanzas de los evangelios a través de la Parábola del Buen Samaritano, para ello es necesario que prestes mucha atención al siguiente video, que hemos preparado para ti.









Te invitamos a leer y analizar la reflexión del Papa Francisco en relación a La Parábola del Buen Samaritano. 


REFLEXIÓN DEL PAPA FRANCISCO

El samaritano, cuando vio a ese hombre, “sintió compasión” dice el Evangelio. Se acercó, le vendó las heridas, poniendo sobre ellas un poco de aceite y de vino; luego lo cargó sobre su cabalgadura, lo llevó a un albergue y pagó el hospedaje por él... En definitiva, se hizo cargo de él: es el ejemplo del amor al prójimo. Pero, ¿por qué Jesús elige a un samaritano como protagonista de la parábola? Porque los samaritanos eran despreciados por los judíos, por las diversas tradiciones religiosas. Sin embargo, Jesús muestra que el corazón de ese samaritano es bueno y generoso y que —a diferencia del sacerdote y del levita— él pone en práctica la voluntad de Dios, que quiere la misericordia más que los sacrificios. Dios siempre quiere la misericordia y no la condena hacia todos. Quiere la misericordia del corazón, porque Él es misericordioso y sabe comprender bien nuestras miserias, nuestras dificultades y también nuestros pecados. A todos nos da este corazón misericordioso. El samaritano hace precisamente esto: imita la misericordia de Dios, la misericordia hacia quien está necesitado.

Después y analizar el mensaje del Papa, te invitamos a hacer la siguiente oración, la cual si deseas puedes repetirla diariamente hasta que termine la Semana Santa.

ORACIÓN

Señor, quiero pedirte que llenes mi corazón de amor
para actuar siempre buscando el bien común
y ayudar a todas las personas que necesiten mi compasión.
No permitas que el egoísmo me haga pasar de largo
y no ver a esas personas que esperan que me detenga a platicar,
darles consuelo o simplemente regalarle una sonrisa. Amén.

INVITACIÓN
Toma unos minutos diariamente para orar y dar gracias a Dios junto a tu familia. Este jueves, viernes y sábado santo, te invitamos a poner en práctica las palabras del Papa Francisco e imitar la misericordia de Dios, siendo amable con tu familia, ayudando a tus padres cuando te lo pidan y mostrando compasión con todas las personas que te rodean.

Ten presente que en estos momentos Dios sabe que debes cuidarte y no salir de casa, por eso el se hace presente en tu hogar bendiciendo a cada uno de los miembros de tu familia y colmándolos de su  amor misericordioso.